Artículos de prensa

¿Reina el hombre?

Carroll Ríos de Rodríguez

25 de agosto, 2017

¿Qué le pasa al hombre cuando se libra de Dios y se yergue como ser supremo?

 La modernidad descartó a Dios y lo reemplazó con becerros de oro de todo tipo. Depositamos nuestra fe en la ciencia, la tecnología, la democracia, el medio ambiente, el mito de la sobrepoblación, la corrección política y, ante todo, en “el hombre”. Pocos libros iluminan la ascendencia y caída de este fenómeno como El reino del hombre, por el historiador francés Remi Brague.

 Una vez nos deshacemos de Dios y los ángeles, el hombre está “obligado a ocupar el primer puesto en la escala de las criaturas,” escribe Brague. Pero el proyecto moderno está plagado de contradicciones. Irónicamente, lo que arrancó como una exaltación de la naturaleza humana, deriva en la noción que somos capaces de moldear a las personas como si fueran hechas de arcilla. La técnica puede “superar” aquellas características que disgustan o son aparentemente limitantes. Lo ponen de manifiesto la popularidad de películas y novelas sobre mutantes, zombis, simios inteligentes y seres humanoides interplanetarios que parecen mitad reptiles o insectos. La ciencia ficción futurista ya no suena tan fantasiosa; homo sapiens quedó atrás. Recientemente, los medios de comunicación reportaron que un joven de Los Ángeles, California, llamado Vinny Ohh, se ha sometido a 110 operaciones de cirugía plástica, gastando arriba de U.S. $55,000.00 dólares, para convertirse en un alienígeno asexuado. El tono de la mayoría de fuentes es de morbosidad curiosa y de aceptación. Se proclama la transición de la humanidad a la “transhumanidad” y después a la “posthumanidad”. New Scientist describe al posthumano como un excepcional tipo bajado del Olimpo: la manipulación genética, el uso de células madre y otras intervenciones son capaces de extender la salud y aumentar el poder cognitivo de las personas hasta superar las barreras de lo que hoy consideramos normal.

 Brague sentencia: “La modernidad ha repudiado los dos orígenes, natural y divino.” Los experimentos para modificar o mejorar la raza coexisten con la mentalidad que somos meros animales. Dennis Avner, marinero veterano de Estados Unidos, hizo noticia por querer morfar en tigre. Se sometió a 14 operaciones antes de aparentemente cometer suicidio en el 2012. Presuntamente, Avner consideraba al tigre una especie más noble que la humana. A partir de ese punto, es fácil caer en la convicción que somos lo peor sobre la faz de la Tierra. El Movimiento para la Extinción Voluntaria de los Humanos es un caso extremo: los afiliados se comprometen a no reproducirse para gradualmente despoblar el planeta. Otra consecuencia lógica de esta forma de pensar es la aceptación del suicidio, la eutanasia, el aborto y la eugenesia. Si somos amos absolutos de nosotros mismos, nada nos impide matar. De hecho, algunos literatos consideran el suicidio como la máxima expresión de humanismo secular. Todo se vale. Las consideraciones éticas son sinsentidos.

 

 Bien hizo San Juan Pablo II en calificar dicha mentalidad como la cultura de la muerte. Como los primeros humanistas, el cristianismo coloca al hombre a la cabeza de las demás especies por su capacidad de raciocinio. Dios nos hizo a su imagen y semejanza y nos dotó de libertad responsable. La reverencia cristiana respecto de la naturaleza humana impone ciertos límites, pues considera que lo que somos y tenemos es recibido de un Creador superior. Cada uno está llamado a perfeccionarse, a trabajar libremente en nuestras almas y cuerpos, para imitar a Jesucristo y ser una persona agradable al Padre. El cristianismo tampoco se opone al descubrimiento científico ni a los admirables avances para curar enfermedades y prolongar la vida. Sí pone reparos ante aquellos proyectos que repudian la vida.

Artículos de prensa SIMILARES

Algunos amigos, con quienes he conversado sobre el estado de la economía de nuestro país, me han solicitado exponer en un artículo, la opinión que, espontáneamente, he expresado en la conversación.

Ver más

La unificadora consigna de “cero tolerancia a la corrupción” no basta, pues diferimos sobre los caminos para alcanzar la sociedad ideal.

Ver más

En mis artículos anteriores afirmé que suponía que estamos de acuerdo que para construir la república debemos basarnos en los principios republicanos declarados por los revolucionarios de la Ilustración: Libertad, igualdad y fraternidad.

Ver más

El 19 de noviembre los chilenos acudirán a las urnas. Si ningún candidato obtiene más del 50% de los sufragios, los dos más favorecidos (de un total de ocho) volverán a aspirar el 17 de diciembre.

Ver más

La terrorífica experiencia que vivieron los trabajadores y directivos de Telefónica en los últimos días debiera llevarnos a todos a la reflexión sobre las consecuencias que tienen las decisiones que tomamos y cómo, muchas veces...

Ver más

Presentado por Human Rights Watch, Carrera contra el tiempo. Cómo el poder judicial de Guatemala pone en riesgo la lucha contra la impunidad, noviembre 2017, merece un detenido estudio y –por supuesto—amerita una crítica balanceada.

Ver más

Antes que termine el mes debe aprobarse por parte de los diputados del Congreso de la República el proyecto de Presupuesto para el 2018 presentado por el Ministro de Finanzas Públicas.

Ver más

Es poco lo que se puede decir sobre la corta vida de Ludvin Bernal Tiul Chacach, un niño que murió en inhumanas circunstancias con apenas 4 años de edad, a causa de la indulgencia de los gobernantes con los delitos anunciados ¡y perpetrados! por los dirigentes de la organización criminal CODECA. 

Ver más

Hay un cuento de García Márquez, titulado Algo muy grave va a suceder en este pueblo, y empieza así: Imagínese usted un pueblo...

Ver más

Nuestro país se está acercando peligrosamente al despeñadero y la mayor parte de personas parece...

Ver más

Es necesario que sean los ideólogos más preclaros y los hombres o mujeres públicos más competentes, quienes ejerzan ese liderazgo.  Hay que cambiar las cosas

Ver más

Insisto: nuestro derecho padece una gravísima omisión, cual es que si bien el Código Penal –ley ordinaria que es...

Ver más