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01 de marzo, 2019

Maduro pide que se respete su “derecho” a violar los derechos de los venezolanos

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Warren Orbaugh

La inmoralidad de la mística colectivista es particularmente notoria en la noción de “derechos nacionales.” Como cualquier otro grupo, una nación es sólo una cantidad de individuos, y por tanto no puede tener ni otros, ni más derechos que los de cada individuo que la compone.

Una nación que reconoce, respeta y protege los derechos individuales de sus ciudadanos, tiene derecho a su integridad territorial (su propiedad), a su sistema social y su forma de gobierno (su libertad). El gobierno de una nación como ésta no es el dirigente, sino el servidor de sus ciudadanos, y no tiene otros derechos que los que le hayan sido delegados por los ciudadanos para una tarea específica y delimitada; tarea  que consiste en protegerlos de la violencia física, derivada del derecho de los ciudadanos a la autodefensa. La constitución de un país debe poner los derechos del individuo fuera del alcance del poder político. Por consiguiente, cada ciudadano puede, con seguridad y moralmente, ponerse de acuerdo con los demás para acatar decisiones de un voto mayoritario dentro de esta esfera delimitada por el principio de los derechos del individuo. De esta forma, su vida, su propiedad y su libertad no están en juego, no se encuentran supeditadas al voto y ninguna decisión mayoritaria las pone en peligro. Una nación así, tiene derecho a su soberanía y derecho a exigir que esa soberanía sea respetada por toda nación.

Este derecho no puede ser reclamado por las dictaduras, las tribus salvajes o cualquier otra forma de tiranía absolutista. El gobierno que viola los derechos de sus propios ciudadanos no puede reclamar derecho alguno. Una nación regida por la fuerza bruta no es una nación sino que una agrupación de individuos secuestrados por una horda, ya sea que esté comandada por Hitler, Castro, Chávez o Maduro. ¿Qué derechos podría reclamar Hitler, o Castro, o cualquiera de ellos? ¿Sobre qué base?

Nada, ni la raza, ni Dios, ni la geografía, ni las costumbres antiguas, ni la tradición, ni la mayoría pueden conferir a algunos hombres el derecho de violar los derechos de los demás. El derecho a la autodeterminación de las naciones no se aplica a las dictaduras, que por la fuerza someten a los individuos cuyos derechos violan. Sólo se aplica a sociedades libres, o a las que buscan establecer la libertad.

“Así como el derecho de un individuo a la libertad de acción no incluye el “derecho a cometer crímenes” (o sea a violar los derechos de los demás)”, dice Rand, “el derecho de una nación a determinar su propia forma de gobierno no incluye el derecho de establecer una sociedad de esclavos (o sea, la esclavitud legalizada impuesta a algunos hombres por otros).” [VS]

No hay tal cosa como el “derecho a esclavizar”. Una nación no es más que un grupo de individuos y no puede atribuirse tal “derecho”. De igual manera que un individuo puede convertirse en un criminal, los individuos del grupo que somete por la fuerza a los demás, se convierten en criminales, y ninguno puede hacerlo por derecho. No importa que la nación haya sido esclavizada por la fuerza, como la Rusia Soviética o Cuba, o por votación, como la Alemania nazi o Venezuela. Una horda esclavizadora no puede reclamar derechos nacionales o derecho a la autodeterminación, ni puede demandar el reconocimiento de esos “derechos”.

Las naciones dictatoriales existen fuera de toda ley moral, por lo que cualquier nación libre tiene el derecho de invadirlas y liberar a los individuos de esas cárceles políticas. Al igual que es una cobardía ver hacia el otro lado en lugar de ayudar a la víctima cuando un hombre agrede a una indefensa mujer, o cuando un ratero asalta a un inocente transeúnte, es una cobardía, una inmoralidad para una nación libre, no intervenir, como pueda, para liberar a las víctimas de un secuestro de esa magnitud política. Es deshonesto fingir que Maduro y sus compinches, esa pandilla de criminales, son gente respetable, probos, sinceros, y benevolentes, y es una injusticia tratarlos como si lo fueran. Maduro, Diosdado y sus cómplices militares han violado sistemáticamente los derechos de sus conciudadanos. Han despojado a los venezolanos de sus propiedades. Les han robado lo suyo mediante la expropiación y devaluación de la moneda. Han condenado a quienes protestan por las injusticias y ejecutado sin juicio previo o con un simulacro de juicio por delitos políticos. Han censurado la emisión del pensamiento de los venezolanos en su más amplio sentido. Y han usurpado el poder mediante fraude.

Y piden, con todo descaro, que los individuos de las demás naciones no se metan y los dejen continuar perpetrando sus crímenes.

Un gobierno que comete esos cuatro crímenes, pierde toda autoridad moral, pierde todo derecho, pues no hay tal cosa como el derecho a que se respete su libertad de violar los derechos de sus súbditos. Pierde todo derecho a reclamar derechos nacionales o soberanía. Tal gobierno se coloca al margen de la ley.

Es una abominación la exigencia, de los socialistas de la ONU y gobiernos como los de Cuba, México, Bolivia, y Uruguay, de no violar, ni interferir en el “derecho nacional” de Venezuela a tener su forma de gobierno, lo que realmente significa, el “derecho” de los socialistas que usurpan el poder, a seguir violando los derechos de los venezolanos. Estos gobiernos socialistas de otros países no son cobardes morales sino cómplices en los crímenes perpetrados por los socialistas del siglo XXI. Han mostrado que la vida de los individuos les importa un bledo, como ya ha sido evidenciado a través de la historia de los regímenes de ese tipo.

Al igual que una persona tiene una responsabilidad moral, si pudiendo rescatar a un niño que se ahoga en una piscina, no lo hace, una nación libre tiene responsabilidad moral si pudiendo liberar a los individuos esclavizados y secuestrados por los criminales dictadores de esas hordas, no lo hace. Tiene todo el derecho de hacerlo si y cuando lo desee. No hacerlo es dale su aprobación al mal.

Es realmente un descaro y una inmoralidad de Maduro pedir que se respete su “derecho” a violar los derechos de los venezolanos. La única respuesta que se merece del mundo libre es sacarlo del poder y enjuiciarlo por los crímenes cometidos.

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