1. Inicio
  2. Columnas de Prensa
  3. Etiquetas y rutas

17 de noviembre, 2017

Etiquetas y rutas

699

Carroll Ríos de Rodríguez

La unificadora consigna de “cero tolerancia a la corrupción” no basta, pues diferimos sobre los caminos para alcanzar la sociedad ideal.

 Estaba atorada en el tráfico, escuchando la radio. Un “experto analista” dijo que “los ultraconservadores ya admiten que están a favor de la corrupción”. No supe si llorar o reír. ¡Vaya etiqueta! ¿No basta con decir conservador? ¡No! Sus enemigos son “ultra”. La palabra era a la vez burla e insulto. Era un burdo ataque ad hominem, más que una descripción; el entrevistado no podía ni concebir un conservador amante de la transparencia. Reflexioné sobre la facilidad con que nos etiquetamos unos a otros. Quisiéramos meter al opositor en una caja sellada, para acallar cualquier pronunciamiento disonante.

 La llamada “plaza pública” tenía un sabor aglutinador. Algunos jóvenes que incursionan en la política nacional, cuyas voces suenan en los medios de comunicación y las redes sociales, quisieran hacer una política superior. En vez de una desgastante confrontación, quieren generar un manifiesto que nos una.  Sin embargo, no pueden obviar el hecho que no todos los caminos para llegar a Oz son iguales. Unos son peligrosos. Se trazan por lo menos cuatro rutas: la revolución socialista violenta y la no violenta, la reforma gradual y la revolución liberal.

 Aunque se firmó la paz en 1996, algunas personas insisten en hacerse del poder por medios violentos. Pretenden establecer un régimen socialista o comunista. Roban electricidad, invaden propiedades, destruyen infraestructura, siembran el odio entre las clases sociales y las etnias, extorsionan, y alaban a Castro, a Chávez y al Che. Si fuese consecuente el susodicho entrevistado, tacharía a estos grupos como la “ultraizquierda neocomunista”, o algo así.

Otros socialistas se decantan por la estrategia de “cooptar” al Estado, haciéndose de puestos clave dentro del gobierno. Se retratan como una intelligentsia omni-competente que nos rescatará de la crisis política, creada en parte por ellos y en parte por los grupos radicales. Remover al presidente y a los diputados electos, es a sus ojos justificado, en aras de implantar sus recetas. Son amigos de ciertos extranjeros, entre diplomáticos y donantes como Georges Soros, quienes también opinan que el socialismo del siglo XXI debería ser nuestro destino.

Ambas rutas socialistas asustan a muchas personas que no desean que nuestro país sea la próxima Nicaragua, Venezuela, o Cuba. Si lo que se busca conservar es la libertad, el impulso es válido. Quienes quieren conservar la libertad no son los mismos que defienden el estatus quo mercantilista, para proteger rentas artificiales, privilegios o bienes obtenido corruptamente. Tampoco implica que teman cualquier tipo de cambio.

 Ver ensanchada y garantizada la libertad personal es el anhelo de varias voces liberales. Vemos en el fracaso del mercantilismo y el paternalismo estatal una oportunidad para reconducir el quehacer gubernamental, instaurar un Estado de Derecho verdadero y fortalecer las instituciones que generan prosperidad. Estamos a favor de la lucha contra la corrupción, pero no a costa de destruir los cimientos de la economía de mercado, ni ahuyentar la inversión de personas decentes. Unos creen poder avanzar gradualmente, y otros abogan por una “revolución pacífica”. 

 Nuestra aversión a la coerción se materializa en una negativa a usar la fuerza para acceder al poder. Podría ser una debilidad, pues los cambios requeridos deben darse desde el poder político y dentro del gobierno, pero también nos hace moralmente superiores a quienes no tienen empacho en emplear medios inmorales para obtener sus fines. Para sacar adelante a Guatemala, los jóvenes líderes y los “placeros”, tienen que entender bien lo que implica esbozar un manifiesto aglutinador en y para la libertad.

Centro de Estudios Económicos y Sociales

(+502) 2338-7828/(+502) 2332-2420

cees@cees.org.gt

Universidad Francisco Marroquín Calle Manuel F. Ayau (6 Calle final), zona 10 Edificio de la Biblioteca Ludwig Von Mises, Primer Nivel Guatemala, Guatemala 01010Ubicación en Google

Contáctanos