Artículos de prensa

En defensa de tus pertenencias

Ramón Parellada

12 de junio, 2017

Entrado ya el Siglo XXI me sorprendo aún de ver propuestas de ley que algunos legisladores se atreven a presentar tal como acaba de ocurrir con los diputados de Convergencia en la que están proponiendo una iniciativa para expropiar tierras y entregarlas a campesinos. Y digo que se atreven a presentar una iniciativa  así contra toda razón y evidencia que al día de hoy la humanidad cuenta para poder progresar y que es precisamente la del respeto irrestricto a la propiedad privada. Es decir, nadie más que el dueño de sus pertenencias puede y debe decidir qué hacer o no con ellas.

La iniciativa es política pero contrario a quienes se pretende ayudar. Si en verdad se quiere que el más pobre pueda mejorar su nivel de vida, este es el peor camino que a alguien se le ha podido ocurrir. Digo política porque los de Convergencia hicieron esta propuesta para conmemorar el aniversario del decreto 900, un decreto de expropiación de tierras o ley de reforma agraria que fue promovida por Jacobo Árbenz Guzman (1951-1954) y cuya idea era expropiar las tierras ociosas de los latifundistas para pasarlas en usufructo a quienes no la tuvieran. Al final todos conocemos el final de la historia.
Pues bien, los diputados de Convergencia creen que esa es la forma de lograr mejorar el bienestar de estos campesinos pobres. Pero  no lo es, es todo lo contrario, es una condena a una pobreza de subsistencia, una pobreza a perpetuidad.

Empecemos por decir que la tierra, como cualquier otro escaso recurso, hoy en día no se diferencia en nada de cualquier otra forma de capital. Y precisamente lo que se necesita es que el país tenga más capital, no menos. Para ello hay que asegurar que el capital no pueda ser robado, expropiado, despojado de sus propietarios. Y con la tierra pasa lo mismo, debemos asegurar que lo que pertenece a una persona o empresa o comunidad pueda gozar de las garantías que no será robado, expropiado, etc… El que ocurra esto debilita uno de los pilares fundamentales para el progreso económico que es precisamente la propiedad privada.

Hace un tiempo escribí un artículo sobre la importancia de la propiedad y el problema de inestabilidad que causaban las consultas populares. Reproduzco una parte del mismo que considero es válida aquí y en cualquier otra parte del mundo. El artículo se titulaba “Propiedad Privada y Consultas” (Siglo XXI / Guatemala, 26 de julio del 2006):
“La propiedad privada constituye una de las más importantes instituciones de la Civilización Occidental. Sin propiedad privada no puede haber progreso económico ya que la misma constituye la base para la formación y acumulación de capital. Sólo con más capital se logra mayor crecimiento económico que se traduce en más y mejores oportunidades para todos los habitantes de un país. La propiedad privada bien definida tiene varias características como lo son el derecho a usar un activo y beneficiarse de ello, el derecho a excluir a otros de usar el mismo activo y el derecho a transferir el activo a otros. Si yo soy dueño de algo yo puedo utilizarlo como mejor lo considere sin necesidad de consultarle a nadie siempre y cuando no dañe o afecte los derechos individuales de los demás.

La propiedad debe estar bien definida, protegida y ser transferible. Sin una buena definición, el resultado esperado será de disputas y pérdida de tiempo y dinero. Si un dueño de un recurso no utiliza su propiedad en su mejor forma, o sea no lo pone a trabajar en su mejor y más alto uso, entonces, otros que perciban este desperdicio del recurso harán una oferta para comprarlo y mejorarlo. Así la propiedad cambiará de manos hacia aquellos que puedan utilizarla mejor. Todo esto ocurre al margen de cualquier consulta, simplemente son decisiones del propietario.”
La diferencia del éxito de Estados Unidos de América y otros países de los más desarrollados y el nuestro ha consistido principalmente en su férrea defensa de la propiedad privada que ha permitido así una rápida acumulación de capital. Por ello, el nivel de vida de estos países es muy superior al nuestro.

Un tema con el que justifican la expropiación quienes proponen esta ley es que la tierra está ociosa. La propiedad nunca está ociosa. No hay tal cosa como tierra ociosa. Ya sean máquinas, herramientas, edificios, tierra o lo que sea, siempre pertenece a alguien y si en un momento no lo usa es porque no tienen una mejor alternativa para ello. Siempre tendrá un costo de oportunidad que en algún momento dado podrá motivarle a venderla a alguien más que probablemente tenga un mejor uso para la misma. Sea como sea, ese concepto de propi8edad ociosa es vago.

Finalmente, me pregunto ¿qué cara pondrá, quien hoy pide la expropiación, cuando pasados los años y tenga tierra alguien más venga a pedirle la suya? No puedes lograr prosperidad sólida, o sostenida como le gusta decir a algunos, si no tienen certeza ante la ley que tus pertenencias no van a ser expropiadas o robadas, que para el caso es lo mismo ya que expropiar es legalizar el robo.

 

Si queremos progresar, si queremos en verdad ayudar a los más pobres, a los campesinos que tienen menos recursos, entonces conviene hacer lo que han hecho los países exitosos cuando estaban desarrollándose. Y lo que hicieron fue defender los principios fundamentales de todo individuo a su vida, a su libertad y a tener, poseer e intercambiar bienes incluyendo la tierra, es decir, a su propiedad. Esto sumado a un verdadero Estado de Derecho, comercio exterior libre y pocas a casi ninguna regulación provocó que sus habitantes pudieran intercambiar libremente sus pertenencias y con la libertad de usa r su creatividad e iniciativa crear riqueza para todos. Por eso lograron el desarrollo que alcanzaron y que son la envidia del mundo entero.

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