Artículos de prensa

Cumplir y hacer cumplir

Eduardo Mayora Alvarado

20 de julio, 2017

Los incentivos para delinquir se dan en función directa del acierto o del desacierto con que el presidente cumpla con su principal atribución como tal.

Desde hace varias constituciones de Guatemala, al presidente de la República, al Poder Ejecutivo, al “gobierno” –propiamente dicho– le ha correspondido “cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes” (Arto. 183, a.).  Ya en la Carta Magna de 1879 se había plasmado la misma idea en relación con el juramento que debía hacer el presidente, creo yo, en términos más integrales: “Protesto desempeñar con patriotismo el cargo de Presidente y observar y hacer que se observe con fidelidad la Constitución de la República”.

Así, la noción de que al jefe del Gobierno y del Estado le competa, fundamentalmente, cumplir y hacer cumplir el ordenamiento jurídico del Estado, tiene raíces profundas en nuestra historia política pero, paradójicamente, hace más de cien años, esto se materializaba de manera más efectiva que en nuestros días.

En mi opinión, muchos de los gobiernos de Guatemala de épocas pasadas asignaron, del total de los recursos que gestionaban, una porción más acorde con la importancia prioritaria de esta atribución constitucional.

Creo que la razón principal por la cual los gobernantes del último medio siglo, más o menos, han sacrificado los recursos necesarios para “cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes” se relaciona con dos cosas: una fe desproporcionada en la capacidad del gobierno de generar desarrollo económico y social; y el descubrimiento por parte de los agentes políticos del poder enorme (incluso dentro de la ley) que proviene de la gestión de presupuestos estatales en otros asuntos más próximos, si bien solamente en apariencia, a ese afán desarrollista.

Pero para probar esto, me reservo otra oportunidad.

En esta ocasión, mi propósito es señalar al lector cómo la corrupción que ahoga a Guatemala es la natural consecuencia de haber sacrificado, a costa de proyectos de segunda y tercera prioridad, la primordial función del Poder Ejecutivo: “Cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes”.

En esto se da otra paradoja muy interesante. Sirve para explicar, por un lado, por qué hace falta “cumplir y hacer cumplir las leyes” y, por el otro, por qué surge y se extiende la corrupción. Es la paradoja que yo he llamado del civis economicus.

El civis economicus son todos y cada uno de los ciudadanos en cuanto calculan, cada uno de ellos, hasta qué punto cumplirán o no voluntariamente con la ley.

Todos hacen ese cálculo. Lo hacen cuando van en el tránsito y se presenta el dilema de pasarse un semáforo en rojo o no porque “voy tarde y no viene nadie”. O cuando en la gasolinera le preguntan: “—¿Quiere factura?”, y por la mente pasa el pensamiento de: “—Qué rollo y, ¿de qué me sirve?”.  Pero también se da cuando, por ejemplo, se recibe una llamada como: “—Si quiere que se le adjudique la licitación, tendrá que depositar en esta cuenta el veinte por ciento”.

La paradoja del civis economicus es la siguiente: el crimen solo paga cuando, primero, casi todas las demás personas cumplen voluntariamente con la ley y, segundo, el “criminal en potencia” estima que sus probabilidades de quedar impune, son suficientemente buenas. Y es este segundo elemento el que está en función directa del acierto o del desacierto con que el presidente cumpla con su principal atribución como tal: “Cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes”. Cuando las leyes se hacen cumplir llega, además, el desarrollo económico.

* Publicado originalmente en Revista Contrapoder el 7 de julio 2017.

Artículos de prensa SIMILARES

Hace un año que se anunció la muerte de Fidel. Parece un siglo. Durante más de una década, desde el 26 de julio del 2006 hasta el 25 de noviembre de 2016, vivió con un pie en la tumba...

Ver más

Interrumpiré mis artículos desarrollando la  construcción de la república basados en los principios republicanos de libertad, igualdad y fraternidad, porque cayó en mis manos el artículo “La rebelión del sentido común” de Jaime Barrios y se me antojó comentar sobre éste...

Ver más

Actualmente, por mandato de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, el ciudadano necesariamente tiene que elegir, o no elegir, un grupo completo de candidatos a diputaciones, propuesto por un partido político...

Ver más

Sin presupuesto no hay paraíso para Joviel y sus huestes, que solo les interesa continuar esquilmando a los tributarios. Sin presupuesto no hay paraíso para los politiqueros, diputados y contratistas...

Ver más

Una de las ideas más importantes y dignas de atención, publicadas en un diario chapín en las últimas semanas fue la siguiente...

Ver más

Veo con tristeza que mi país se ha convertido en el reino de los extorsionistas. Pero no sólo me refiero a los más obvios integrantes de este grupo, los pandilleros, que desde las mismas cárceles extorsionan a la gente responsable...

Ver más

Indudablemente la reciente publicación del documento “Carrera contra el tiempo. Cómo el poder judicial de Guatemala pone en riesgo la lucha contra la impunidad” de Human Rights Watch llegó oportunamente para retratar nuestro sistema de justicia...

Ver más

A falta de una semana para aprobar el Proyecto de Presupuesto 2018, los diputados no se ponen de acuerdo y como ha ocurrido en otros años, el último día a última hora se aprobará un sobreestimado Presupuesto.

Ver más

C.T.G. no son las siglas de un sindicato, sino una clave que inventó el Dr. Manuel Ayau Cordón para referirse al Costo de Tener Gobierno...

Ver más

Algunos amigos, con quienes he conversado sobre el estado de la economía de nuestro país, me han solicitado exponer en un artículo, la opinión que, espontáneamente, he expresado en la conversación.

Ver más

La unificadora consigna de “cero tolerancia a la corrupción” no basta, pues diferimos sobre los caminos para alcanzar la sociedad ideal.

Ver más

En mis artículos anteriores afirmé que suponía que estamos de acuerdo que para construir la república debemos basarnos en los principios republicanos declarados por los revolucionarios de la Ilustración: Libertad, igualdad y fraternidad.

Ver más