1. Inicio
  2. Columnas de Prensa
  3. Bitcoin y otras criptolocuras

27 de junio, 2021

Bitcoin y otras criptolocuras

650

Federico Bauer

Las criptomonedas tienen poco tiempo de haberse inventado, pero están teniendo un aparente éxito, como lo tuvieron los tulipanes en los Países Bajos, en siglo XVII, las inversiones con Carlo Ponzi, con Bernie Madoff, burbujas en las bolsas de valores y otros ejemplos.

El dinero tienen su origen milenario con el fin de facilitar el intercambio de bienes y servicios en el mercado.

El mercado es un orden espontáneo que originalmente utilizó el trueque, pero que gracias al proceso de evolución en la búsqueda de la eficiencia, originó el dinero: muchas cosas, en distintas civilizaciones sirvieron como dinero, aunque finalmente los commodities favoritos fueron el oro y la plata.

Estos dos metales, que durante siglos se utilizaron como dinero, todavía se utilizan como resguardo de valor. La función primaria del dinero, medio de intercambio, actualmente la tienen las monedas oficiales que emiten los bancos centrales, y que no tienen más respaldo que el decreto que las autorizó como moneda legal de cada país.

Los bancos centrales tienen hoy la libertad de emitir cuanta cantidad de dinero fiduciario como les plazca, pero si esta emisión la hace un privado se considera un delito de fraude.

Los creadores de criptomonedas le dieron vuelta a ese delito de fraude, “imprimiendo” su propio dinero, sin más límite que el costo de la energía eléctrica que necesita el sistema informático en donde se procesan las mismas.

Los que están a favor de las criptomonedas, argumentan que éstas le quitarán poder a los gobiernos de manipular sus monedas, gracias al monopolio de los bancos centrales. El daño que han hecho los bancos centrales desde la fundación de la Reserva Federal, en 1913, ha sido tema de muchísimos libros y artículos de opinión, pero introduciendo un sistema monetario anárquico en adición, o en lugar, del sistema monetario fiduciario, no es la solución.

Las funciones secundarias del dinero son: unidad de cuenta y resguardo de valor. Estados financieros, o contratos expresados en una criptomoneda no serán confiables por su volatilidad, mientras que esos estados expresados en US$, Euros, Yenes o Yuanes tienen el respaldo de economías que representan más del 75% del PIB mundial.

Como resguardo de valor tampoco tienen credibilidad, por su violenta fluctuación de los precios de las criptomonedas, y porque cuando haya un fraude no habrá un sistema jurídico que proteja al usuario.

El hecho que las criptomonedas están siendo utilizadas por delincuentes nos explica su atractivo en el mundo criminal, y en el de la evasión fiscal.

De todas maneras, las criptomonedas ya están siendo utilizadas por millones de personas, y no desaparecerán.

Si yo fuera un inversionista, con mucha tolerancia al riesgo, tendría un porcentaje de mi portafolio en criptomonedas y en metales preciosos.

Las monedas fiduciarias cada día pierden poder adquisitivo, pero a una tasa más o menos constante; éstas son de curso forzoso y curso fiscal.

En Guatemala tenemos libertad para escoger la moneda de cualquier país, pero no para utilizar una criptomoneda en nuestras transacciones o contratos. La moneda fiscal sigue siendo el quetzal.

Esperemos a ver qué pasa con el loco de la vecindad. Yo para mientras estoy en contra de los que están en contra y en contra de los que están a favor. Prudencia estimados lectores!

 

* Artículo publicado en El Períodico.

 

*

Centro de Estudios Económicos y Sociales

(+502) 2338-7828/(+502) 2332-2420

cees@cees.org.gt

Universidad Francisco Marroquín Calle Manuel F. Ayau (6 Calle final), zona 10 Edificio de la Biblioteca Ludwig Von Mises, Primer Nivel Guatemala, Guatemala 01010Ubicación en Google

Contáctanos