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20 de febrero, 2017

Acerca de la desigualdad

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Federico Bauer

Desde que Marx y Engels en 1848 reconocieron la capacidad generadora de riqueza que produce el capitalismo, sus seguidores han tratado de destruirlo con argumentos débiles y sin fundamento.

Primero trataron de destruir el capitalismo, argumentando que la planificación central y la estatización de los medios de producción eran más eficientes que el mercado y la propiedad privada de los mismos: socialismo.

Ante el fracaso del socialismo, desde el punto de vista económico y moral, ahora la nueva arma de la izquierda es el argumento de la desigualdad.

Cuando vemos la gráfica del patrimonio mundial, y del PIB mundial, vemos una línea con una pendiente igual al crecimiento de la población hasta hace doscientos años, y luego vemos una línea con una pendiente positiva muy superior al crecimiento poblacional.

Este fenómeno es gracias al capitalismo, al mercado, a la propiedad privada de los medios de producción y al entrepreneurship.

El aparente problema de esta expansión económica espectacular, es que no beneficia a todos los sectores de la economía por igual, y la izquierda en lugar de admirar a los que triunfan sirviendo a la sociedad en el mercado, los envidian y quieren destruir.

Hace unos días, los medios publicaron que, según Oxfam, las ocho personas con mayor patrimonio, superaban a la mitad del mundo más pobre, US$426 millardos versus US$409 millardos.

Si lo ponemos per cápita: US$53,250,000,000 versus US$114; pero ahora hagamos un análisis cualitativo de esta diferencia abrumadora: los ocho multimillonarios, exceptuando a Carlos Slim, quien hizo fortuna gracias a los favores de los gobiernos, han producido a la sociedad mucho más beneficios económicos que esos US$426 millardos. El mercado los ha premiado por ahora, pero el día que se equivoquen al satisfacer a los consumidores, verán su patrimonio reducirse rápidamente.

Por otro lado, esos 3.6 millardos de personas que no tienen patrimonio, viven en su mayoría en lugares donde no hay Estado de Derecho ni economía de mercado.

El estudio de Oxfam no toma en cuenta el capital humano de esa población, ya que es un estudio que al igual que otros de izquierda carece de honestidad intelectual.

Solo uno por ciento de esos pobres viven en Norte América y ocho por ciento en Europa, mientras que Latinoamérica contribuye con siete por ciento, África 19 por ciento y la India con 27 por ciento.

En países como Suiza, en donde sus habitantes tienen el mayor patrimonio per cápita del mundo, a nadie le importa que viven 32 multimillonarios, cuyo patrimonio personal promedio es unas seis mil veces el patrimonio promedio de toda la población. Ellos saben que si destruyen el sistema con el fin de conseguir la igualdad, los ricos se irán a otro país y los que se quedan serán mucho más pobres.

Hasta el inicio de la Revolución Industrial la desigualdad era mucho mayor, solo había monarcas, señores feudales, esclavos y siervos. Actualmente, la mitad de la población mundial está por encima de la línea de la pobreza, y aun el resto tiene servicios que hace dos siglos no soñaban con tener.

* Publicado originalmente en ElPeriódico.

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