1. Inicio
  2. Tópicos de Actualidad
  3. El ruido de la desigualdad mezclado con la pobreza

05 de agosto, 2016

El ruido de la desigualdad mezclado con la pobreza

589

CEES

Tópico de Actualidad

Año 56. Agosto de 2016. N.o 1,063

Por Pedro Trujillo

Nota del editor: Pedro Trujillo es doctor por la UNED de España, es director del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala.  Forma parte de la Cámara Guatemalteca de Periodismo y es analista en Canal Antigua.

El ruido de la desigualdad, mezclado con la pobreza

Cada vez con mayor frecuencia se lee en ciertos medios cómo se aborda el tema de la desigualdad económica desde un ángulo concreto y particular, además de interesado. El discurso también es uniforme en ciertos foros con ideología perfectamente determinada.

La preocupación por la desigualdad se sustenta, en el mejor de los casos, en argumentos con alta carga emocional y no en análisis racionales, y se pretende que ese sea el eje fundamental para cualquier propuesta de política económica. Se vislumbra una clara intención de posicionar cualquier debate desde esa perspectiva y de incrustarlo de esa forma en el imaginario social. Por si no fuera suficiente, se mezcla con la pobreza, creándose un binomio: pobreza-desigualdad que se presenta inseparable, consecuencia lo primero de lo segundo y con la idea de manipular medidas político-económicas:

Entre 2002 y 2015, las fortunas de los multimillonarios de América Latina crecieron en promedio un 21% anual, es decir, un aumento seis veces superior al del PIB de la región. Gran parte de esta riqueza se mantiene exenta del pago de impuestos o en paraísos fiscales. Es vergonzoso que en la mayoría de los países de la región continúe el aumento progresivo en la tasa y los bienes que pagan IVA, en vez de atacar la evasión fiscal y reducir las exenciones que reciben los que más tienen”[1]

El interés no es menor, ya que cualquier reforma impositiva de las que se proponen, y que castigue al sector “poderoso”, está suficientemente justificada con esos referentes, al menos para un sector poblacional. Al final, es lo que parece que se persiguen, y la razón primordial del interesado (y dirigido) debate público: “La creciente desigualdad económica perjudica a todo el mundo, ya que debilita el crecimiento y la cohesión social. Pero es la población más pobre la que sufre sus peores consecuencias”[2].

Lo que dicen las cifras de los indicadores institucionales:

Si ingresa a la página web del Banco Mundial, tome el índice de Gini para todos los países que se incluyen en la misma, con las limitaciones que tiene por falta de datos para ciertos años y lugares. Verá que hay naciones muy desiguales (USA: 41.1, Colombia: 53.5, Uruguay: 41.9, Panamá: 51.9 o Costa Rica: 49.2) y otros más iguales (Camboya: 30.8, Sierra Leona: 34, Senegal: 40.3 o Kirguistán: 27.4). Hecho el anterior ejercicio, haga una comparación con Guatemala, (52.4) y pregúntese: ¿En qué lugar de los citados le gustaría vivir sobre la base de los datos indicados? Habrá quien comente, antes de responder, que también hay otros países con menor desigualdad y mayor calidad de vida, lo que es cierto, al igual que la inversa, así que sustancialmente no cambia la reflexión.

La igualdad/desigualdad no tiene necesariamente que ver con la riqueza/pobreza, aunque haya correlación directa en algunos casos, muchos menos ser la primera origen de la segunda. De hecho, los países con menor desigualdad (Banco Mundial, 2012) son, por orden: Ucrania, Eslovenia, Noruega, Bielorrusia y República Eslovaca que responden al desarrollo humano (Naciones Unidas, 2015) con las siguientes posiciones: 81, 25, 1, 50 y 35 respectivamente, lo que demuestra una falta de correlación. No por ser menos desigual se está más desarrollado y, consecuentemente, mejor.

Es decir -en comparación con otro- se puede ser muy desigual, y ambos ricos, o muy igual y los dos pobres, así que el planteamiento -y la preocupación política- debería de ser como incrementar la riqueza independiente de la desigualdad que se pudiera establecer, algo que perfectamente explica el profesor Martin Krauser en apenas tres minutos[3].

El posicionamiento ideológico:

Sin embargo, el fracaso político en materia de generación de empleo -y consecuente reducción de la pobreza-, algo propuesto por años por partidos de izquierda ideológica para reducir la pobreza, ha sido sustituido por otro discurso diferente como es el de incrementar los impuestos a un sector “dominante” y “rico” para repartir (redistribuir) en función de las “necesidades” evaluadas por los gobernantes de turno, algo diferente y mucho más fácil y vendible a una masa emocionalmente influenciada. Si se le quita a quienes más tienen, y con ello se promueven y financian políticas de ayuda/apoyo/empleo público a quienes “mas lo necesitan”, se conseguirá un equilibrio económico y una paz social, vienen a proponer quienes sustentan tal argumento.

Para ello, la polarización y la crispación sobre la distinción de “clase” se hace necesaria, de ahí la contribución de renombrados economistas -nacionales y extranjeros- a tal idea, con la finalidad de posicionar la necesidad de llevar a cabo reformas de tipo impositivo progresivo, eso si, sin determinar a priori quienes serán los que más deben de pagar, que es el nudo gordiano del debate.

Está claro y se acepta, que si la fortuna de quienes más tienen se hace mediante robo, ilegalidad o marcos jurídicos que crean ventajas (privilegios), lo que procede es la acción penal y siempre la desregulación que lo permite. Si por el contrario es por éxito profesional no hay lógica racional, salvo la ideológicamente impuesta, que justifique un asalto a la propiedad correcta y exitosamente conseguida por cada quien.

Si se quiere poner en blanco y negro -con todos los problemas que se puedan aducir, con razón, al suprimir los tonos de gris- reducir la pobreza es más un mensaje, un objetivo de "derecha política" por cuanto se asocia necesariamente con generar empleo, trabajo, etc., que de "izquierda política" cuya única opción es reducir la desigualdad y repartir lo que otros han conseguido con esfuerzo. Lo primero -generar riqueza- no tiene más horizonte que la creatividad, el emprendedurísmo, el riesgo asumido y la empresarialidad responsable. Lo segundo -la redistribución- tiene un horizonte más claro, corto y definido: el límite físico del reparto de la riqueza existente y conlleva que automáticamente se deja de crear (o se reduce) ante el riesgo de perder inversiones o asumir altos y caprichosos costos imposible de calcular. Es de esa cuenta que los regímenes socialistas, todos sin excepción, están limitados en el tiempo a lo que tardan sus dirigentes en consumir “lo que hay” o requieren de subvención permanente para su existencia: URSS, Venezuela o Cuba pueden ilustran lo dicho.

Un interesante ejercicio es comprobar como ciertos organismos internacionales modifican el concepto de pobreza de forma que “cada vez se incluyen más pobres” en los resultados productos de la amplitud de lo que abarca. De esa cuenta desde 1996 a la fecha muchas han sido las definiciones utilizadas, lo que impide hacer una comparación estandarizada y si muchas digresiones interesadas[4].

Lo que se olvida o ignora interesadamente:

El debate interesado sobre la desigualdad y las propuestas de impuestos progresivos, alejan de la discusión pública lo que debería ser prioritario, elemental y justo: cómo pagar impuestos y quiénes deben de hacerlo.

Si los impuestos tiene como fin atender necesidades comunes (al margen de la discusión de cuales son esas), lo lógico es que sean asumidos por toda la población, bien en forma directa como pago de servicios (por ejemplo el uso del transporte público, el de una autopista, el consumo de agua, etc.) o mediante un pago único por consumidor (flat tax). Esta propuesta, desechada de antemano por muchos, choca frontalmente con la totalidad de las relaciones humanas que se dan en un plano de desconsideración hacia otras variables y mediante el pago de servicios recibido. Así, todas las personas pagan lo mismo por un ticket de avión sin que el proveedor considere quien tiene más que el otro o el panadero cobra lo mismo por un pan a cualquier persona que lo desee sin otros miramientos. Similar lógica siguen todas las relaciones humanas, excepto aquellas que se enmarcan en un ámbito político que tienden a ser diferentes en función del interés de ciertos grupos de poder o de presión.

Hacer que todos seamos fiscalmente responsables tiene altísimo costo político ya que requiere la persecución de quien no lo hace. No obstante, en lugar de luchar frontalmente contra la economía informal es más fácil castiga a un sector que tiene más porque ha sido exitoso. Además, es fácil acallar voces díscolas fijando, según convenga, la línea de ingresos a partir de la cual hay que castigar a quien consideran rico, lo que siempre supondrá una minoría no significativa en votos para que la aplastante mayoría pueda imponerse. Este tipo de razonamiento se suelen dar entre quienes dicen luchar por los derechos humanos, pero curiosamente con este tipo de medidas lo primero que hacen es vulnerarlos con ilegales planteamientos.

El caso guatemalteco se ilustra con datos del Banco de Guatemala. En la tabla 1 se puede observar el número de contribuyente efectivos que figura en el listado de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT). Hay que agregar que la población económicamente activa del país está alrededor de seis millones  y medio de ciudadanos, posibles contribuyentes.

Cualquier presupuesto de futuro debe de contemplar que únicamente pagan impuestos el 26% de la población económicamente activa y que eso refleja una economía sumergida en torno al 70% . Es decir, hay una evasión considerable de impuestos directos, la que presumiblemente se incrementará (como de hecho ha ocurrido) al momento de hacer reformas fiscales que no contemplen a los evasores y únicamente se hagan teniendo en cuando a los que ya pagan.

Tabla 1:

Número de contribuyentes efectivos 1/

AÑO

CONTRIBUYENTES

Efectivos

sin ISCV 2/

Efecto transacciones

de vehículos

Efectivos

con ISCV

2004

434,889

286,540

721,429

2005

542,951

335,260

878,211

2006

503,912

436,074

939,986

2007

516,281

485,183

1,001,464

2008

532,518

541,260

1,073,778

2009

563,098

581,448

1,144,546

2010

609,514

605,164

1,214,678

2011

799,329

642,067

1,441,396

2012

739,256

769,369

1,508,625

2013

718,342

842,692

1,561,034

2014

790,548

868,217

1,658,765

2015

785,483

915,103

1,700,586

2016 3/

652,722

460,704

1,113,426

Fuente: Sistema de recaudación SAT.

1/ Se consideran los contribuyentes que conforme a los registros del Sistema Bancario poseen pagos de los impuestos administrados por SAT.

2/ Impuesto sobre circulación de vehículos

3/ Datos a junio 2016.

Durante el 2011 se concedió amnistía, hasta el 31 de marzo hubo 95% de exoneración, la cual disminuyó gradualmente hasta un 75% que culminó el 31 de agosto. Adicional, durante el 2011 se realiza la entrega de tarjetas de circulación, por lo que el pago de SCV se incrementa.

El presupuesto que se viene para 2017 tendrá seguramente como eje central la reforma fiscal necesaria para alcanzar las metas fijadas por el burócrata de turno, que suelen ser más altas que el histórico de recaudaciones, un despropósito desde el inicio. Como es evidente que habrá déficit -siempre ha ocurrido lo mismo-, se propondrá la subida del IVA y/o del ISR, además de un impuesto extraordinario “a las grandes fortunas” para que, “como en otros países” coadyuven a mejorar la calidad de vida de sus conciudadanos. El político, según su parecer o ideología, determinará quienes serán penalizados con el despojo, y la masa, que sigue en la informalidad, porque el mismo político no hace nada para acabar con la ilegalidad, aplaudirá la decisión de que otros asuman el costo de sus “derechos”. Si la riqueza se genera, entre otras cosas, con creatividad e iniciativa, debería promoverse la construcción y reforzamiento de marcos legales que garanticen los derechos individuales para que ello sea posible en una marco de libertad. El resto no es más que ideología e interesada manipulación.

El planteamiento equivocado:

Lo que ocurre en el fondo, es que se considera (o se vende como pensamiento ideologizado) que la riqueza es un juego de suma cero y lo que otros tienen es porque le falta a algunos. De esa cuenta, habiendo “un total” se puede plantear la idea de que es posible el reparto igual o proporcional, quitando de donde más hay para desviarlo a quienes menos tienen.

Sin embargo, la riqueza esta permanentemente creciendo y distribuyéndose de una forma que no es posible determinar puesto que obedece a factores desconocidos: intelecto humano, lugar del mundo en qué ocurre, dedicación, creatividad, emprendedurismo, libre intercambio, etc. Dicho de otra forma, lo que se haga en una ventana de tiempo con “la existente”, queda desactualizado al instante por lo creado a partir de ese momento o lo potencial por hacer.

En todo este juego, además, es preciso establecer el criterio político del reparto en sus dos extremos: a quienes se le da y a quienes se les quita. Ambas decisiones obedecen, sin duda, a la arbitrariedad del tomador de decisiones quien deberá establecer criterios sobre la base de premisas de su interés, o las de su grupo ¿Puede imaginar algo más caprichoso e injusto?

En el corto plazo, es más vendible una recaudación inmediata y un subsidio rápido que establecer la correspondiente dinámica que haga que quien más crea, arriesga y emprende pueda tener más éxito que aquel que se acomoda al entorno. Fomentan, con esas propuestas y discursos, un pensamiento cortoplacista, opuesto a un horizonte lejano y estratégico y violan principios éticos y jurídicos iguales para todos sustituyéndolos por endeudamientos a generaciones venideras que aún no tiene el derecho de opinar por su corta edad o incluso porque ni siquiera han nacido. Los casos de Venezuela y Cuba, ilustran como determinadas medidas de reparto concluyen cuando la riqueza actual se acaba y la venidera no se genera por falta del marco adecuado, condenando a personas que no pueden siquiera opinar en el momento que se tomaron ciertas decisiones.

La conclusión:

La lucha por la pobreza, si es que ese es el objetivo que se persigue y no otro, pasa por crear riqueza. Se puede conseguir fomentando la iniciativa privada y protegiéndola. Es decir, promoviendo que cada quien genere su propia actividad que le permita progresar y consecuentemente asumir el riesgo de ejercer la responsabilidad del emprendimiento, y que quienes así desean actuar, cuenten con los marcos legales que no impidan hacerlo y garanticen (seguridad jurídica) sus inversiones. Con ello, quienes no deseen arriesgas y aventurarse (o carezcan de iniciativa y creatividad) puedan trabajar y generar ingresos a través del aporte de capacidades intelectuales o de mano de obra. En ambas situaciones hay un incremento de la riqueza de quienes actúan.

El problema es cuando determinados marcos legales crean privilegios o impiden que se puedan desarrollar los negocios con libertad y garantías jurídicas. Son en esos casos en los que la políticos debe de intervenir para eliminar las barreras de entrada y evitar que algunos puedan beneficiarse del sistema y crear esa “desigualdad artificial” producto de beneficios, o consecuencia de restricciones.

La mejor manera de reducir la desigualdad es permitir y garantizar el libre ejercicio profesional y que cada quien emprenda libremente en la dirección que considere de sus interés. Hacerlo de otra forma es imponer criterios de oportunidad política en los que predomina la injusticia, la desigualdad jurídica u otros vicios, aunque se justifiquen como “medidas correctoras” o se ignoren viejos decálogos[5]:

  1. Usted puede crear prosperidad desalentando el ahorro.
  2. Usted no puede fortalecer al débil debilitando al fuerte.
  3. Usted no puede ayudar a los pequeños aplastando a los grandes.
  4. Usted no puede ayudar al pobre destruyendo al rico.
  5. Usted no puede elevar al asalariado presionando a quien paga el salario.
  6. Usted no puede resolver sus problemas mientras gaste más de lo que gana.
  7. Usted no puede promover la fraternidad de la humanidad admitiendo e incitando el odio de clases.
  8. Usted no puede garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado.
  9. Usted no puede formar el carácter y el valor de un hombre quitándole su independencia, libertad e iniciativa.
  10. Usted no puede ayudar a los hombres permanentemente realizando por ellos lo que éstos pueden y deben hacer por sí mismos.

 

www.miradorprensa.blogspot.com

[1]Simon Ticehurst, Director de OXFAM para América Latina y el Caribe. (CEPAL). En: http://www.cepal.org/es/comunicados/la-concentracion-ingreso-la-riqueza-esta-corazon-la-desigualdad-la-region-cepal-oxfam

[2] EN: https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_attachments/bp210-economy-one-percent-tax-havens-180116-summ-es_0.pdf

[3] En: https://www.youtube.com/watch?v=Ve0dGjM_mV8

[4] 1. Línea de pobreza (PNUD 1990) incluía a quien no ganara lo suficiente para adquirir una canasta básica. Suponía un problema a la hora de comparar países por diferencias de costo de la canasta, lo que requería hacer la comparación en precios paridad de poder adquisitivo (PPA)

  1. En 1996, el PNUD introducía un nuevo concepto que definía como: “Lo que se necesita es una medición de la pobreza más centrada en el ser humano, en la que se reconozcan las privaciones humanas en varias esferas críticas. La falta de ingresos es tan sólo una de esas esferas y se refiere a los medios más que a los fines. El índice de pobreza de capacidad (IPC) es un índice multidimensional de la pobreza, centrado en la capacidad”. (PNUD 1996). El IPC El índice de pobreza de capacidad (IPC) está compuesto de tres indicadores que reflejan el porcentaje de la población con deficiencias de su capacidad en tres aspectos básicos del desarrollo humano: tener una vida saludable con buena alimentación, tener capacidad de procreación en condiciones de seguridad y saludables, y estar alfabetizado y poseer conocimientos. El IPC difiere el IDH dado que se centra en la falta de capacidad de la gente, en lugar de reflejar el nivel medio de los aspectos relativos a la capacidad en un país. Además, en el IDH se utiliza el ingreso, pero en el IPC no se lo utiliza (PNUD 1996).
  1. Pobreza humana, introducido en 1997: “El IPH se concentra en la privación de tres elementos esenciales de la vida humana ya reflejados en el IDH: la longevidad, los conocimientos y un nivel de vida decente. La primera privación se relaciona con la supervivencia - la vulnerabilidad a la muerte a una edad relativamente temprana - y está representada en el IPH con el porcentaje de gente que se estima que morirá antes de los 40 años de edad. La segunda dimensión se relaciona con los conocimientos - quedar excluido del mundo de la lectura y las comunicaciones - y se mide por el porcentaje de adultos analfabetos. El tercer aspecto se refiere al nivel decente de vida, en particular el aprovisionamiento económico general. Está representado por un compuesto de dos variables: el acceso a servicios de salud y a agua potable, y el porcentaje de niños menores de cinco años desnutridos (PNUD 1997). El IPH se calculaba de manera separada para los países en desarrollo y en transición (IPH-1) y para un grupo de países de altos ingresos de la OCDE seleccionados (IPH-2) con el fin de reflejar mejor las diferencias socioeconómicas y las amplias diferencias en la medición de las privaciones en ambos grupos. En el IPH-1, el tercer aspecto incluye el promedio no ponderado del porcentaje de la población sin acceso a agua segura y el porcentaje de niños con un peso insuficiente para su edad. En el HPI-2, el tercer aspecto se mide según el porcentaje de la población que vive por debajo del umbral de pobreza (50% de la mediana del ingreso disponible del grupo familiar) .

[5] William John Henry Boetcker (1873 – 1962) fue un líder religioso estadounidense y un influyente orador.

Centro de Estudios Económicos y Sociales

(+502) 2338-7828/(+502) 2332-2420

cees@cees.org.gt

Universidad Francisco Marroquín Calle Manuel F. Ayau (6 Calle final), zona 10 Edificio de la Biblioteca Ludwig Von Mises, Primer Nivel Guatemala, Guatemala 01010Ubicación en Google

Contáctanos