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04 de febrero, 2017

El proteccionismo hará pobre a América, no grande

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Benjamin Powell

Tópico de Actualidad:

Año 57. Febrero de 2017. N.o 1,069

El proteccionismo hará pobre a América, no grande

Por: Benjamin Powell

Ben Powell es director del Free Market Institute y profesor de Economía en el Rawls College of Business. También es senior fellow en el Independent Institute y editor para Norteamérica de la Review of Austrian Economics. Obtuvo su doctorado en la Universidad George Mason donde estudió economía austriaca y public choice.

La retórica anti comercio del presidente electo Donald Trump ha demostrado que una mala economía puede ser una buena receta para hacer política. Afortunadamente, después de que el señor Trump asuma la presidencia sus políticas comerciales serán mejores que las de su retórica de campaña.

Diversos factores contribuyeron a la victoria de Trump. Su triunfo en los denominados estados del “cinturón industrial”, que son típicamente bastiones demócratas, se pueden vincular con su promesa de resucitar la manufactura estadounidense a través de restricciones comerciales con México, China y otros países.

Esta promesa resonó bien en los trabajadores sindicalizados. Trump ganó el votó de los sindicatos de Ohio, empató a Clinton entre los sindicalistas de Michigan y perdió por poco el voto del sindicato de Wisconsin por 8 puntos porcentuales, una gran mejora en comparación al candidato republicano Mitt Romney en 2012.

La razón por la cual la retórica del señor Trump sobre el comercio resonó entre tantos votantes de “cuello azul” se debe a la creencia en una falacia popular: el comercio exterior destruye los empleos en Estados Unidos.

Según las encuestas a la salida de urna, el 50% de los votantes en Wisconsin y Michigan coincidieron con la visión de que el comercio internacional mata los empleos americanos. Del mismo modo, el 53% de los votantes en Pensilvania y el 48% de los votantes en Ohio compraron esta falacia. Entre los votantes de los cuatro estados que expresaron su acuerdo con la falacia comercial, el apoyo a Trump varió entre 59% en Michigan a 67% en Ohio.

Sin embargo, como todo economista sabe, la verdad es que el comercio ni crea ni destruye puestos de trabajo.

Cuando las importaciones aumentan, los empleos se pierden frecuentemente en las industrias nacionales que compiten con esas importaciones. Esto es lo que muchos votantes ven. Lo que no se dan cuenta es que estas mismas importaciones crean empleos en otros sectores de la economía.

Más de la mitad de todas las importaciones son componentes intermedios o materias primas que entran a la producción de otros bienes y servicios. Cuando el comercio internacional hace que estos materiales y piezas sean más baratos y más ampliamente disponibles, las industrias nacionales que utilizan estos artículos se vuelven más competitivas. Esto les permite vender más productos lo cual a su vez da lugar a una expansión e incremento de empleos.

Del mismo modo, cuando los extranjeros reciben dólares al exportar a los Estados Unidos pueden comprar más, lo que incrementa el mercado de exportaciones de bienes producidos en Estados Unidos. Esto también impulsa el crecimiento económico y aumenta el empleo en las industrias exportadoras de Estados Unidos.

El comercio internacional cambia la combinación no el número de empleos en los Estados Unidos. De hecho, el clásico argumento económico del libre comercio descansa en la reorganización de los empleos. La reorganización de los empleos permite a los trabajadores estadounidenses realizar las tareas en las que son relativamente más productivos mientras que los extranjeros hacen lo mismo.

Las encuestas a salida de urna revelaron que solo una pequeña minoría (menos del 13%) de los votantes de los estados del campo de batalla del “cinturón industrial” entienden que el comercio internacional no tiene ningún efecto neto sobre el número de puestos de trabajo. El candidato Trump se benefició de su ignorancia.

Si el señor Trump se postula a la reelección en cuatro años, es probable que los votantes se preocupen menos de su retórica y más sobre la situación económica. Las políticas proteccionistas que promovió durante la campaña empeorarían el desempeño de la economía y harían que los Estados Unidos sea un país más pobre.

El presidente Trump tendrá que elegir entre las promesas del candidato Trump. Puede abrazar el comercio internacional y contribuir a que América sea grande o puede continuar con su retórica proteccionista a expensas de la grandeza americana. Pero no puede hacer ambas cosas.

 

* Este artículo se publicó originalmente en inglés por la Foundation for Economic Education y está disponible en: https://fee.org/articles/protectionism-will-make-america-poor-not-great/

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