1. Inicio
  2. Tópicos de Actualidad
  3. CICIACS

16 de mayo, 2004

CICIACS

2236

CEES

Todos estamos de ACUERDO en que la violencia es una tragedia que causa gran desgracia a muchas personas familias inocentes y que debe erradicarse. Pero erradicarla no se logra tirando el régimen de derecho por la ventana. Lo necesario es hacer valer la ley, la Constitución, y fortalecer el descuidado Poder Judicial. La violencia ha proliferado porque hemos maniatado al Poder Judicial como la Cenicienta Institucional. He ahí el remedio porque el mejor disuasivo para el crimen es la certeza en el cumplimiento de la ley.

Ya van varios meses que están en el tapete las discusiones sobre CICIACS. Quienes han dado argumentos en contra lo ha hecho con ponderación, citando y puntualizando los aspectos inconstitucionales.

En cambio, quienes lo apoyan han enfatizado que la CICIACS es “necesaria” debido al clima de violencia que los gobiernos no han sabido controlar. Con poca elegancia han atacado a las personas que se oponen, insinuando que son indiferentes ante la violencia e inclusive que tienen intereses siniestros y no han intentado rebatir sus argumentos. Simplemente repiten que como las instituciones formales y legales del país han fallado en controlar la violencia, necesitamos encargárselo a las Naciones Unidas con amplios y arbitrarios poderes. Pero no refutan las razones jurídicas que sustentan quienes se han opuesto.

Quienes argumentan razones de inconstitucionalidad no son ni criminales, ni integrantes de grupos clandestinos, ni mafiosos. Entre los muchos que han opinado están distinguidos miembros del Colegio de Abogados, de distintas ideologías, como los doctores Francisco Villagrán Kramer y José Luis González Dubón, así como dos comisiones del Congreso de la República las que a pesar de las presiones que están ejerciendo sus proponentes y algunas imprudentes y entrometidas misiones diplomáticas de tendencias conocidas.

Como éstas dan asistencia económica se consideran con derecho a inmiscuirse en asuntos internos de otras naciones, cosa que ellos jamás consentirían en sus propios países (¿doble standard?). Lamentablemente la ayuda económica extranjera se ha convertido en licencia para tener iniciativa de ley con fines ideológicos.

No soy abogado, pero sí sé leer y me parecen obvias las inconstitucionalidades expresadas por los oponentes al CICIACS. Sus proponentes están en una situación de manifiesta incongruencia pues por un lado piden el respeto a un estado de Derecho, el cual comienza con el respeto a la Constitución, mientras por otro apoya la creación de una entidad que la viola. Además, destruye la estructura organizativa constitucional del gobierno, sustituyendo los Poderes establecidos en la Constitución con un Poder.

Paralelo, no representativo --es decir no democrático-- con poderes discrecionales y responsable a nadie. Pareciera que quieren que se respete el régimen de derecho, pero solamente cuando no estorba sus designios. En ninguna democracia sería aceptada una CICIACS.

Me extraña mucho que el Cardenal Arzobispo no influya en su Oficina de Derechos Humanos para que sea más respetuosa y ponderada cuando se dirige al público. Estoy seguro que la agresiva e intolerante actitud de su publicación del 10 de mayo en Prensa Libre no será del agrado del Cardenal Arzobispo Rodolfo Quezada Toruño y consecuentemente, a mi juicio, le convendría a él y a la Iglesia cambiarle de nombre a esa Oficina, para que no parezca que hablan en su nombre.

La destrucción de las normas propias del debido proceso, aún cuando se piensa que se justica para corregir graves males, siempre ha resultado de insospechadas peores consecuencias. La controversia merece más ponderación.

 

Centro de Estudios Económicos y Sociales

(+502) 2338-7828/(+502) 2332-2420

cees@cees.org.gt

Universidad Francisco Marroquín Calle Manuel F. Ayau (6 Calle final), zona 10 Edificio de la Biblioteca Ludwig Von Mises, Primer Nivel Guatemala, Guatemala 01010Ubicación en Google

Contáctanos